En ésta entrada hablaremos de un interesante artículos editado en la revista Baket sobre la tracción trasera, si no has visto la primera parte dedicada a las tracciones integrales, puedes acceder en éste enlace
La Real Academia de la Lengua Española (RAE) define lo siguiente En cuanto a los términos tracción y propulsión:
Propulsión: acción y efecto de dar empuje para producir movimiento.
Tracción: acción y efecto de tirar de algo para moverlo o arrastrarlo, y especialmente los carruajes sobre la vía.
Así puestos, una vez investigada la bibliografía al respecto* y simplificando mucho, todos los coches tienen un elemento de propulsión,
el motor (que empuja) y un “tren de tracción” que tiene la función de satisfacer tanto la demanda de tracción como de empuje para realizar el desplazamiento. Así que lo más correcto, y lo que se encuentra en todos los manuales técnicos de ingeniería, es definir la posición del “tren de tracción” en relación con la carrocería, lo que significa hablar de tracción delantera, trasera y total (o integral).
Una vez aclarado el tema de las denominaciones, pasemos a los líos que suscita esta configuración mecánica. Como siempre, navegamos
un poco por Internet y vemos cosas como la siguiente:
“Pero me han comentado que por lo visto la tracción trasera es más para recorridos largos y a gran velocidad mientras tanto la delantera se utiliza más para trayectos cortos y con más “giros” por así decirlo, como por ejemplo en ciudad”.
La verdad es que se podría escribir un libro con todo lo que se encuentra en la red, pero para resumir la sensación que te queda cuando consultas sobre este tema, he aquí una jocosa explicación encontrada en “Automovilistas Unidos de Chile”, que evidencia de forma irónica las discusiones sobre si es mejor la tracción delantera o la trasera:
“En un auto de tracción delantera entras rápido a una curva, el auto no vira lo suficiente (subviraje), te sales del camino, chocas a un árbol y mueres. En un auto de tracción trasera entras rápido a una curva, el auto se va de cola (sobreviraje), te sales del camino, chocas un árbol con la cola del auto y mueres. En conclusión, es mejor el auto de tracción trasera porque no vas a ver el árbol que te va a matar”.
También consultamos manuales de marcas (no diremos nombres) y podemos asegurar que son los principales culpables del “follón”
que nos acabamos armando en cuestiones técnicas. No olvidemos nunca que las marcas “venden” las configuraciones mecánicas
de sus vehículos siempre como las mejores, sean cuales sean; y los autores de muchos manuales para el público están hechos
por creativos publicitarios y no por ingenieros. Tenemos uno que equipara la tracción delantera al fast food y la tracción trasera a la
alta cocina cuando a nadie se le puede escapar hoy en día, que de la misma forma que hay tracciones traseras de batalla, hay tracciones
delanteras de lujo.
Otro manual nos indica que los coches de tracción delantera tienen que ser “forzados” a entrar en la curva, mientras que por lo visto los trasera de “su marca” entran con sólo un pensamiento…
Como siempre, os recomendamos que en cuestión de vehículos no os creais a los que venden una configuración u otra como si fuera la panacea, porque como ya vimos en el capítulo de la tracción integral , cada tipo de vehículo tiene sus ventajas e inconvenientes y lo importante a la hora de elegir, es tener claro para qué se va a usar el vehículo. Hay que pensar que la imagen de marca determina más, hoy en día, la disposición de los distintos órganos de un vehículo que la supuesta eficacia. La configuración más eficiente en carretera es tan variable como lo es el clima, la calidad del asfalto e incluso el número de personas que acostumbran a ir en el vehículo (por la distribución de pesos).
Así que no olvidemos que lo que realmente marca la diferencia en el comportamiento de un vehículo es tanto la calidad de los elementos mecánicos (léase neumáticos, suspensión, dirección, etc.) como el diseño del mismo (no olvidemos los primeros clase A por ejemplo, con sus famosos vuelcos).
Rompiendo tópicos
He aquí los dos grandes tópicos, que vamos a destripar, sobre las diferencias entre traseras y delanteras:
1 – Los tracciones traseras sobreviran y los delanteras subviran.
Todos los coches subviran y sobreviran según cómo se conduzcan. Y lo que es más importante, si no interviene la aceleración, por ejemplo un coche descargado de atrás por una frenada, la tendencia del mismo es a sobrevirar, sea la tracción que sea. De la misma forma, si se entra en una curva sin peso en el morro, todos los coches subviran. Pensad que una sencilla variación en la presión de los neumáticos, o una modificación en las caídas, o cerrar/abrir la dirección, puede convertir un coche en subvirador o sobrevirador, al margen de su tracción.
2 – Con un tracción trasera tienes más recursos cuando un coche “se va de atrás” que con un delantera.
Esta afirmación es totalmente falsa. Lo malo de los tracciones traseras es que cuando de verdad “pierdes el culo”, si no has ido a tiempo con el contravolante, estás completamente vendido. No pasa así con los tracciones delanteras, que en la misma situación admiten aún una pequeña corrección mediante el acelerador. Hay que señalar, para los que crean que “con dar con el pie derecho en la plancha” la cosa se
resuelve, que si no se hace correctamente, es peor el remedio que la enfermedad.
Para qué sirve llevar tracción trasera
1 – Para alargar las derrapadas en lugares idóneos para ello, lo que no incluye las carreteras.
2 – Para tener mejor adherencia en aceleración y en salidas de curva (la transferencia de masas proporciona adherencia
adicional a las ruedas traseras).
3 – Para llevar carga en el caso de las camionetas, ya que el peso ayuda a la tracción a diferencia de las camionetas con
tracción delantera, que con el peso se levantan y pierden tracción.
4 – Para “quemar neumático”
5 – Para practicar drift.
Otros factores a tener en cuenta
Hay varias cosas que no podemos olvidar cuando discutimos sobre las bondades y handicaps de un sistema u otro de tracción.
Las ayudas electrónicas han cambiado el panorama de las situaciones críticas de forma radical. Hoy en día, los tracciones traseras
van tan cargados de electrónica, precisamente para evitar los problemas que se puedan generar por su configuración, que a la
más mínima parpadean luces cual discoteca playera. Hay tal cantidad de elementos electrónicos de seguridad activa, que las diferencias
entre los tipos de tracción cada vez son menos perceptibles. En este sentido, hay que señalar que el aumento de venta de coches de tracción trasera entre el gran público, ha ido parejo a la introducción de estos elementos. Sin controles electrónicos, los tracciones traseras son mucho más delicados de conducir en condiciones complicadas (lluvia, nieve, suelos deslizantes, etc.) y el público más neófito siempre ha tenido, con razón, mucho más respeto a este tipo de tracción. Hoy en día, esta “leyenda negra” está superada por el software combinado con la mecánica.
Otra cosa que debemos apuntar es que si nos ponemos “románticos” con las tracciones, la configuración “auténtica” cuando hablamos de tracción trasera, incluye también la ubicación del motor detrás (lo que se llama “todo atrás”) como el Porsche 911 y el “mítico” Seat 600 o central como el Porsche 914, y que de este tipo de vehículos no hay en nuestras carreteras tantos como de los motor delante-tracción trasera (BMW, Jaguar, Mercedes, Lexus, etc.) que son una solución más light desde el punto de vista purista.
Conclusiones
Tomar una curva a 120 km/h (en un circuito), sentir que se te va la cola, aplicar más potencia y seguir aumentando velocidad hasta el punto de empezar a hacer drifting es una sensación incomparable e imposible de hacer con un tracción delantera, pero también es “ultra” complicado.
Hoy en día no hay muchos lugares, legales, donde sacarle partido a un tracción trasera, a excepción de los circuitos, por lo que normalmente, si se circula con un vehículo de estas características, es normal llevar todos los sistemas conectados.
Además, por si uno tiene la oportunidad de ir a desfogarse a un circuito, no todos los vehículos permiten desconectar los elementos electrónicos en su totalidad. A las marcas no les interesa que sus coches sean récord de siniestralidad (algo que antes pasaba) y surjan leyendas negras que bajen las ventas.
Así que, en realidad, si te compras un coche con tracción trasera no podemos dejar de recomendarte que hagas algún día una tanda en circuito (60 € aprox.) para conocer las reacciones de la máquina que llevas entre manos. Desconecta todo lo que puedas y comprueba cómo un tracción trasera también subvira, como las cosas son mucho más sencillas de decir (además darle a la sinhueso es gratis y no mata) que de hacer (“tú das gas, colega, aguantas el contravolante y sales cruzado que lo flipas”).
Si te “pones” a exprimir un vehículo con caballos seguro que comes grava más de una vez, lo que te indica que por la carretera no hay que hacer el tonto, lleves la tracción que lleves.
Fuente: revista Baket





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