Pasar la ITV a veces se puede convertir en un mal de cabeza para más de uno cuando no debería de ser así.
Incluso hay anécdotas en las que varios usuarios les ha dado un desmayo cuando se les ha comunicado que la inspección les ha salido desfavofarable, otros han caído en una depresión, el dramatismo se hizo patente particularemente en un caso en el que al conductor en una estación ITV le dió un infarto cuando le comunicaron que no pasaba la ITV.
A nadie le gusta perder tiempo y dinero haciendo éste tipo de trámites obligados por la Administración, pero hombre, tampoco debería de llegar hasta el extremo de que algunas personas les llegue a afectar hasta tal extremo.
Ir a la ITV es un trámite sencillo, no es como ir a una inspección de Hacienda o a pedir una hipoteca a un banco. Los casos expuestos en el párrafo anterior son casos extremos, pero aún así, hay mucha gente que acude a la ITV “acojonada” como si se tuvieran que examinar del carnet de conducir o algo parecido. Hay algunos que, sabiendo que tienen el coche un podo dejado de la mano de Dios, acuden a la revisión con cara de circunstancias, como si tuvieran que esconder un paquete de droga en la guantera. continúe leyendo…




